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HISTORIA |
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En 1940 esa forma ideal de descanso todavía no salía del sosiego dominical, que con marcado gusto provinciano, se vivía en nuestra capital en los fines de semana. Todo estaba preparado para que prosperara la idea de fundar un club que reuniera el sosiego de nuestro campo, el refrescante contacto con la naturaleza, la práctica de varios deportes y la reunión cordial de familiares y amigos en un lugar en el que pudieran compartir la grata experiencia del paisaje, el ejercicio físico y el contacto humano cordial entre amigos. El modelo de los clubes campestres, tan conocidos éstos en otros países, ofrecía todos estos elementos, y Escazú el clima, el escenario y la distancia conveniente de la capital para volver realidad la idea. |
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